El título de este artículo no miente y es bien cierto. No es difícil aprender a jugar al blackjack. En las próximas líneas te contaremos algunos secretos y te enseñaremos a jugarlo de un modo muy sencillo. Luego de finalizar la lectura de estas simples líneas podrás salir al ruedo y comprobar por ti mismo cuán apasionante puede ser jugarlo. Se trata de sentido común puro y duro.
En este juego existen dos equipos: “los buenos y los malos” que aquí en adelante llamaremos los jugadores y la banca. Ponemos a la banca dentro de la categoría de los malos, no porque el croupier que nos toca representando a la banca sea un mal tío, sino porque se le paga para que nos gane y él hace todo lo posible por hacer bien su trabajo.
La partida se inicia cuando el dealer reparte las cartas a cada uno de los jugadores y a sí mismo. Cada jugador recibe dos cartas, y llegado tu turno debes optar por recibir una o más cartas adicionales. Aquí cada jugador tendrá distintas opciones. Si eliges recibir una carta puedes plantarte, pedir otra o tal vez te hayas pasado de los veintiún puntos y automáticamente pierdes y quedas fuera del juego. Mejor dicho de esa mano (de más está aclarar que al decir perder inferimos que también has perdido tu dinero). Este proceso será sucesivamente repetido con y cada uno de los jugadores participantes. Nos olvidamos de aclarar que el jugador puede quedarse con sus dos cartas y plantarse allí.
El paso que sigue: la banca muestra su jugada, y dependiendo del casino deberá pedir una tercera carta en caso que la suma de sus dos cartas sea menor a 17 o deberá plantarse en caso de recibir 17.
El objetivo del juego es simple, consiste en sumar veintiún puntos o aproximarse lo máximo posible a esta cifra. Lo ideal es formar blackjack y esto ocurre cuando las dos cartas recibidas suman veintiuno, siendo esta suma la combinación de una figura y un As.
Antes de olvidarnos debemos decirte cómo sumar las cartas, mejor dicho, cual es el valor de cada una. Las cartas llamadas figuras: las K, Q, y J así como el 10 valen diez puntos. El resto de las cartas mantienen su valor nominal. La carta que posee una particularidad es el As, ya que éste puede valer 1 u 11 puntos, según interese al jugador o a la banca..
Ganará el jugador (o la banca) que logre la puntuación más alta. Si la banca tiene el valor mas alto que un solo jugador, deberá pagar al resto de los jugadores. En caso de que la banca se pase, todos los participantes que aún estén dentro del juego – no cuentan aquellos que se han pasado – habrán ganado sin importar cuántos puntos tienen.
Como habéis visto, aprender a jugar a esta este juego les ha llevado menos de unos minutos de lectura. Ahora depende de vosotros, vamos ¿no tenéis un mazo de cartas a mano? ¡A practicar!, veréis que es muy divertirlo jugarlo también entre amigos.







